miércoles, 12 de septiembre de 2007

Prefacio en diferido


Sí, porque la más prístina de mis intenciones era deleitar al respetable con mis impresiones japonesas en directo, día a día, tomándole el pulso a los japoneses y a mis vivencias con ellos. Desafortunadamente, limitaciones temporales y técnicas modificaron in situ mis pretensiones para poder readaptar mi proyecto y no volver de Japón con el alma llena y las manos vacías.
Así que en mis menos de quince días en Japón me he dedicado a que mi cámara engulla imágenes como los hámsters engullen gusanitos de maíz, con la intención de procesar todo, lo físico y lo anímico en diferido, que si bien tiene menos gracia que el doblaje al castellano de El resplandor, me asegura no tener que trabajar a contrarreloj, lo que se traduce en una mayor atención en las imágenes que seleccione y algún que otro comentario y/o reflexión sobre el fascinante universo nipón. Todo ello, claro está, si a mi ordenador de teclas niponas le da la santa gana de colaborar y no dejarse derrumbar por sus ciberachaques.

Hay mucho que ver, así que como dijo aquél:
"Kuchibue wa Naze
Tooku made Kikoeru no
Ano kumo wa Naze
Watashi wo Matteru no"

..que vendría a ser algo así como:

"Abuelito dime tú
que sonidos son los que oigo yo,
abuelito dime tú,
por qué yo soy tan feliz?"

No tiene nada que ver, pero queda bien.